De miedo y mala suerte.-
Agosto 13, 2007
Este blog se está poniendo cada vez mas decadente. Como yo. Si no, no me explico cómo ni porque me presto para las cosas que me presto. No sé porque siempre toco las mismas puertas huecas. No sé porque reparo en sus lados, en sus costados y huecos. No entiéndo-me y ni siquiera sé cuando mi camino se va ondulando y termino en los choapinos de “bienvenida”. Esos cholguanes que nunca llego a traspasar, de puro miedo y mala suerte. No quiero saber porque el juego es y no es mutuo, ni porqué mis manos chicas, abiertas y extendidas -al otro- son pasadas de largo y borradas de sus ojos. Mis manos tachadas suben al cuello y perforan mi garganta apretada. La que es aguada por las ganas de querer y de que me respiren en el oído. Hoy mi (roja) garganta canta las canciones que, tengo claro que son parte mi duelo, y en la caja de galletas de mi corazón voy coleccionando las fotos (cada vez más difuminadas) de quienes me han abierto las costuras. Que son también, los que en otra interfase, serían mis burladores. Pero que ahora -ahorita- se me trasvasijan para formar el mismo y gran color café de la [ escribir sentimiento cursi aquí ].
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