Teatro: Sin Sangre.
Octubre 30, 2007

Oscar Saavedra Villarroel trabaja como chino. En esta ocasión te trae ante tus teclas y manos la obra de teatro Sin Sangre. Averigua como le fue y como te irá si la vas a ver.

Sin sangre: teatro-cine, una fusión magistral
“Qué demonios hemos hecho”
Tito, personaje de Sin Sangre.
Por Oscar Saavedra Villarroel
Cuando se entra a ver la obra Sin Sangre de inmediato uno se sorprende, porque frente a los ojos -es decir, en la escenografía- no se ven ni sillas ni mesas tangibles, ni ventanas ni puertas, ni largas cortinas, ni calles que parezcan calles, solamente se ve una pantalla de cine y casi todo lo anterior una puesta en escena virtual. Es en ese lugar, en esa pantalla donde comienza a fusionarse el teatro con el cine, apuesta artística tecnológica que la compañía Teatro Cinema logra potencialmente.
Sin sangre es una adaptación de la novela de Alessandro Baricco, autor italiano, cuya adaptación al teatro es un hecho magistral, dado que a través de sólidos parlamentos, con un guión sin una letra ni pausa demás, fastuosas actuaciones y una magistral puesta en escena, la historia se hila de manera mágica, con efectos especiales que potencian cabalmente las acciones en la pantalla gigante. En donde las imágenes cinematográficas se van hilando adecuadamente hasta el punto de confundir realidad con ficción, es decir, actuación con grabación previa. Con una estética que a ratos se asemeja a las películas de los hermanos Coen y detalles potentes que asumen un rol determinante, la obra establece el tiempo, el asombro, la gracia, palabra que busca reencontrarse con el arte.
La historia comienza cuando una mujer grita su rabia contenida, luego aparecen tres tipos en un auto, los cuales van a asesinar a Manuel Roca, el padre de dos hijos. Una vez frente a la vieja granja aislada, irrumpen y comienzan a disparar, es cuando Manuel Roca esconde a la pequeña Nina quien se queda ahí como si estuviera en un vientre, en el vientre de su madre que se fue. Entonces matan a su padre y a su hermano, algo que cambiará la vida de todos, sobre todo la vida de Nina, quien cincuenta años más tarde comenzará su exterminio. Es ahí cuando comienza la venganza, el amor, el odio, la memoria como contención y tragedia, vicisitudes enfermizas por terminar el dolor del recuerdo; por algo esta historia hurga en las profundidades características del ser humano.
Por otro lado, al ver la obra, se hace irremediable decir que esto es arte, arte del verdadero, del que se puede afirmar está hecho con pausas, con sacrificio y entereza, con mucho sudor, como decía Gonzalo Rojas “90% sudor, 10 % talento”. Y es el talento el que sobresale, porque no es fácil fusionar dos formas de arte. No es llegar y decir: pongamos una pantalla y un actor y vamos a vender nuestra apuesta. La compañía Cinema Teatro, a través de Sin Sangre logra algo que marcará futuras y actuales generaciones, aportando al teatro nacional y latinoamericano, Belleza, desplante, actualidad, tecnología, actuación, creatividad, argumentos, estética, detalles que hacen de esta obra un mantra histórico a la hora de ver el teatro que deja huellas.
Teatro Cinema.
Dirección: Juan Carlos Zagal.
Elenco: Juan Carlos Zagal, Laura Pizarro, Diego Fontecilla, Ernesto Anacona y Etienne Bobenrieth.
Teatro de la Universidad Católica (Jorge Washington 26, Plaza Ñuñoa, fono 205 5652).
Funciones: de miércoles a sábado, a las 20.30; domingo a las 19.00. Entradas: de $5.000 a $8.000.

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